Para realizar una buena fotografía a un niño es fundamental conseguir un grado de complicidad con él, que trasmita tranquilidad y se pueda expresar con total naturalidad. La sesión tiene que ser un divertido juego.

La fotografía de bebes, sobre todo si son recién nacidos, requiere de una delicadeza muy especial. Hay que conseguir resaltar esa ternura que lleva implícita.

La madre, durante el embarazo, está radiante. Los últimos meses de gestación son el momento óptimo para conseguir fotografías inolvidables, que expresan el máximo esplendor de ese estado tan íntimo y personal. El padre parte fundamental, por lo hay que hacerle participe del momento. Fotografías de ambos expresando esa complicidad completan esta sesión intimista.

Podéis contratar también todo un seguimiento con la realización de varias sesiones programadas: comenzando con la sesión de fotografía de embarazo, continuando con la sesión de fotografía del recién nacido, realizando otra con unos pocos meses, e incluso incluyendo el bautismo, y elaborando un álbum de inolvidable recuerdo.